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¿Qué pasó con Xiomara? Entrega 5

  • Foto del escritor: Franco Medina
    Franco Medina
  • hace 11 minutos
  • 3 Min. de lectura

Por: Franco Medina y Florencia Gómez Casadella


Entrega 5: En qué situación está la causa


En la entrega anterior mencionamos que el juez Marcelo López Picabea, resolvió procesar sin prisión preventiva a los dos acusados en el caso de Xiomara. En un primer momento fue liberado solamente el mayor, Carlos Aguilar, y unos días después el menor. 


A raíz de esa decisión se presentaron dos apelaciones y, dos meses después, el 17 de abril, el juez de apelación Ramón Alberto Sala anuló los procesamientos dictados. El fallo no sostiene que la investigación haya quedado sin sustento, ni determina que los acusados quedaron sobreseídos, sino que cuestiona la manera en la que Picabea construyó la resolución: detecta contradicciones internas y conclusiones que, según se explica, no fueron fundamentadas de forma suficiente.


Entre los puntos observados aparece el informe genético realizado en las uñas de Xiomara. El resultado de las muestras tomadas indica que el ADN encontrado no coincide con el de los acusados, pero la cantidad y la calidad de las muestras son muy limitadas, entonces tampoco permite descartarlos de manera categórica. Para la Cámara de Apelación, el problema fue que el juez utilizó ese resultado como parte de los indicios para procesarlos sin explicar de forma clara cómo llegó a esa conclusión. Tampoco –dice el fallo– explica las razones de por qué descarta la presencia de un tercero en el hecho. 


Otro de los cuestionamientos está centrado en las lesiones que provocaron la muerte de Xiomara. Picabea sostenía que, por la fuerza necesaria para causarlas, era más probable la participación de un mayor y no de un adolescente. Pero la Cámara explica que eso se basa en “una conjetura del juzgador” y no en un sustento pericial científico, como por ejemplo una pericia biomecánica que determine la cantidad de energía requerida para causar esa lesión y si un adolescente de la contextura física del acusado, la pudo haber causado.


La resolución también cuestiona que Picabea dé por sentado el agravante de “alevosía” porque la adolescente fue a la casa por confianza entonces los imputados “actuaron sobre seguro”, y descarte sin fundamentos un posible ataque espontáneo u ocasional.


Como se mencionó anteriormente, el juez de apelación no descartó las pruebas que se reunieron durante la investigación ni tampoco desestimó la principal hipótesis. De hecho, menciona como relevante el hallazgo de manchas de pinturas verdes en elementos secuestrados en la casa del menor y en el lugar donde se encontró el cuerpo de Xiomara, uno de esos es un caño de pvc morado. También sobre ataduras de alambres “con clara similitud” que se encontraron en ambos lugares y la geolocalización del teléfono de la adolescente.


Con respecto a la geolocalización, es uno de los principales focos de la investigación. Hasta el momento, está comprobado que Xiomara se trasladó hasta la casa donde fue vista por última vez en el barrio el Porvenir, a través de una moto pedida por aplicación, pero su salida del lugar no pudo ser corroborada. No pidió un Uber por aplicación, ni por Whatsapp. Los abogados defensores sostienen que la adolescente salió de la vivienda y se subió a una moto, pero hasta el momento no presentaron pruebas que respalden esa versión.


Recorrido de Xiomara Portillo hacia la casa donde fue vista por última vez.


El fallo de la Cámara de Apelación también advierte “la necesidad de profundizar” sobre la mordida que tenía el menor en su brazo, qué según declaró se lo hizo una compañera de la escuela.


Con la nulidad del procesamiento, la causa vuelve a manos del juez Picabea, que tendrá que dictar una nueva resolución en la que puede volver a procesar a los acusados, dictar la falta de mérito o sobreseerlos. Mientras tanto, todavía se esperan distintas pericias y análisis que permitirían esclarecer más el hecho.


Por otra parte, esta resolución deja expuesta la distancia que hay entre una investigación judicial real sobre un caso complejo –con contradicciones, pruebas incompletas y reconstrucciones parciales– y las certezas inmediatas que suelen imponerse en redes sociales.



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