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¿Qué pasó con Xiomara? Entrega 4

  • Foto del escritor: Franco Medina
    Franco Medina
  • hace 23 horas
  • 6 Min. de lectura


Por: Franco Medina y Florencia Gómez Casadella


Entrega 4: Qué está probado, qué sigue en análisis y qué es falso


A tres meses de la desaparición y muerte de Xiomara, la causa atraviesa una etapa de definiciones parciales y líneas investigativas que todavía están bajo análisis. El juez Marcelo López Picabea resolvió procesar sin prisión preventiva a los dos detenidos: Carlos Aguilar fue liberado porque no vio riesgos que pueda entorpecer la causa, pero el menor sigue retenido porque su situación depende del fuero de menores.


En paralelo, volvieron a circular afirmaciones que no corresponden a lo que surge en la causa. Esto no solo revictimiza a Xiomara y su familia, sino que además corre el eje de la investigación e involucra injustamente a personas que no tienen que ver con lo que pasó.


Todavía no se pudo determinar la escena del crimen, pero las declaraciones testimoniales, las pericias y demás actuaciones, permiten empezar a reconstruir los últimos movimientos de la víctima y también a reordenar el caso. 


Hoy uno de los principales focos está puesto en lo que ocurrió en el domicilio donde la joven habría sido vista por última vez. Según distintos informes técnicos, su salida voluntaria de la casa del menor hasta el momento no pudo ser corroborada, no pidió un Uber por la aplicación, ni por Whatsapp. La defensa tampoco presentó, por ahora, pruebas que respalden los dichos de sus asistidos.


Sí está comprobado que Xiomara se trasladó hasta el barrio El Porvenir: salió de su casa en una moto pedida por la plataforma cerca de las 2:45 y llegó a las 3:15. La geolocalización también la ubica en ese lugar a las 3:30.


De acuerdo con declaraciones incorporadas al expediente, ambos se veían con frecuencia en la casa de la abuela del joven, de apellido Ortega, donde la adolescente incluso vivió entre abril y mayo de 2025. El 5 de julio, durante el cumpleaños del menor, la víctima compartió mesa con gran parte de la familia. 


El joven detenido sostuvo que mantenían una relación de “amigovios” y ambos se celaban. Según su versión, la madrugada del 20 Xiomara se retiró a las cuatro de la mañana en una moto gris con asiento liso negro -que afirmó era un Uber-. Después, dijo, se encerró en su casa, miró videos hasta las 4:50 y se durmió. 


En el allanamiento se secuestraron distintos elementos que todavía siguen bajo análisis pericial, entre ellos: sábana -con mancha de lo que se cree podría ser sangre-, un acolchado y un colchón cuyo estudio genético podría aportar información relevante. También un alambre con un corte reciente hallado en un tender –con ataduras, según consta en la causa, similares al utilizado para atar los pies y manos a la víctima–, una tenaza oxidada con un corte nuevo, una bolsa arpillera y un caño de PVC bordó con una línea de pintura verde. Sobre este último elemento, los investigadores encontraron uno de similares características donde fue hallado el cuerpo.


Otro dato en el expediente es que Juan Carlos Torres, hermano del adolescente y residente en la casa de la abuela Ortega, le envió un “hola” por Instagram a la víctima. En un primer momento dijo conocerla, pero en su declaración lo negó. También sostuvo que se había olvidado del mensaje que mandó porque estaba asustado y que “la policía le pidió que lo haga un día antes del allanamiento”.


La investigación además reconstruye los movimientos de Carlos Aguilar –procesado pero hoy en libertad– esa madrugada del 20 de noviembre. Según su testimonio, el miércoles 19 a la noche cenó en la casa de su hijastro y a las 12.30 se fue a su alquiler, una pieza sin baño. A las dos de la mañana le dieron ganas de bañarse y le pidió a la dueña del lugar si podía usar su baño. Después de charlar con ella y su hijo se encerró y a las 4 de la mañana le golpearon la ventana para ofrecerle un perfume por 10 mil pesos. Lo compró por 5 mil, se quedó hablando con el vendedor y a las 5.30 se durmió. Se levantó al mediodía y volvió a lo de su ex para hacer sus necesidades y bañarse nuevamente. 


Dentro de los retenidos por el caso, el único que presentaba una lesión era el adolescente: una mordida en el brazo. Declaró que se lo hizo su compañera de colegio el miércoles previo a la desaparición. Según pudimos averiguar para esta entrega, la pericia para determinar si la mordida corresponde o no a la víctima ya fue ordenada pero todavía se encuentra pendiente, y su resultado podría aportar otro elemento objetivo para reconstruir qué pasó esa madrugada.


Uber de confianza


Otra de las líneas se centra en la persona que habría trasladado a Xiomara después del encuentro con el menor detenido. Esta hipótesis tuvo una fuerte circulación en los primeros días del caso y luego perdió visibilidad pública, aunque se mantuvo dentro del expediente. Si bien no se determinó si Xiomara salió de la casa, hay un conductor de Uber que, según declaró, tenía una relación de confianza con la adolescente. En su testimonio explicó que se habían visto entre 15 y 20 veces desde que la conoció hasta septiembre –última vez que se vieron personalmente–. Después continuaron el contacto por Whatsapp. También señaló que nunca interpretó el vínculo más allá de una amistad, ya que la consideraba “como una sobrina”.


El 25 de noviembre, su auto lo llevaron a arreglar a Riacho He He porque un mes antes tuvo un accidente de tránsito. En su primera declaración el chofer omitió mencionar que siguió trabajando después del choque, posteriormente aclaró que hasta el 22 hizo de Uber. La madrugada de la desaparición de Xiomara explicó que estuvo en su casa porque al otro día tenía que levantarse temprano para trabajar.


Cuando se secuestró el auto se encontraron siete pelos, que están siendo analizados para demostrar si tienen relevancia en el caso.


Chequeo de información


En el transcurso del caso, circularon versiones falsas difundidas por actores ajenos al expediente, entre ellos la Red Infancias Robadas Formosa y la abogada Gabriela Neme. Su circulación, como se dijo anteriormente, no solo revictimiza a Xiomara y a su familia, también desvía la atención del eje central de la investigación.


Una de las principales afirmaciones se basaba en que el 20 de noviembre Xiomara fue vista en una estación de servicio subiendo a una camioneta minutos antes de su desaparición. Sin embargo, a través de declaraciones y registros fílmicos se comprobó que ese vehículo venía de Corrientes y a las 4:29 ingresaba a la localidad de Lucio V. Mansilla con sentido a la ciudad de Formosa. A las 5:10 frenó en la Axión mencionada para comprar cigarrillos y utilizar el baño, y posteriormente continuaron el recorrido habitual por ese camino para ir a Paraguay. 


Además, la mujer de 31 años que fue identificada erróneamente como Xiomara vestía ese día una calza negra corta, remera morada, campera negra y zapatillas color beige, indumentaria distinta a la que llevaba la adolescente al momento de su desaparición.


En los últimos días también se dijo la versión de que el ADN encontrado debajo de las uñas de Xiomara no pertenece a los ahora procesados. Durante una conferencia de prensa, Ailín Álvarez —coordinadora de la Red— y Gabriela Neme afirmaron inicialmente que el informe pericial les había sido acercado desde la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), aunque minutos después señalaron que legalmente no podían recibir ese tipo de documentación.


Según los procedimientos habituales, los laboratorios que trabajan para la justicia entregan los resultados sellados solamente a la fiscalía interviniente, al juez o al perito designado. Si se lo dan a un tercero quedan expuestos a consecuencias legales y la prueba en un juicio podría ser cuestionada por su manejo irregular.


Por otra parte, la información difundida es parcial. El informe genético detectó rastros de ADN masculino en dos falanges de Xiomara. Al compararla con las muestras de los procesados, el resultado indicó que no correspondía, pero el mismo informe aclara que la cantidad y calidad del material genético es insuficiente para realizar una identificación individual confiable. Se trata, por lo tanto, de una evidencia limitada: no permitió vincular ese ADN con los imputados, pero tampoco excluirlos de manera categórica. Además, todavía se espera el resultado del análisis de los demás dedos. 


En el comunicado, las coordinadoras de la Red Infancias Robadas Formosa también mencionaron que esta prueba se encuentra incorporada al expediente desde el 5 de enero. Sin embargo, hacia el final de la conferencia afirmaron que la incorporación del informe es una tarea que corresponde a las defensas, lo que marca una contradicción en sus propios dichos.


La versión fue desmentida por Eladia Carrión, abogada defensora de los procesados junto con Javier Vargas, quien sostuvo: “No estuvo agregado porque lo último que hay son todas las testimoniales, si nosotros estábamos todos los días con el expediente, hasta que llegó la feria y ahí no pudimos ver más”.


Todavía faltan los resultados de varias pericias relevantes y varios puntos de la reconstrucción del hecho siguen abiertos. Por eso el expediente avanza de manera parcial y, hasta ahora, la investigación todavía no puede responder qué pasó la madrugada en la que Xiomara fue vista por última vez.


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