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¿Qué pasó con Xiomara? Entrega 6

  • Foto del escritor: Franco Medina
    Franco Medina
  • hace 1 día
  • 6 min de lectura




Por: Franco Medina y Florencia Gómez Casadella


Entrega 6: Entre el expediente y las versiones públicas


Pasaron seis meses del crimen de Xiomara Portillo y la investigación todavía no puede resolver donde ocurrió el crimen.


Poder tener una certeza de esto no solo permite saber qué pasó, sino también poder probarlo. En este caso en particular la situación es más compleja, porque el cuerpo apareció en un lugar distinto de aquel donde los investigadores creen que ocurrió el hecho. Entonces también obliga a probar el traslado, el vehículo en el cual se hizo, la manipulación del cuerpo y otros puntos claves.


La falta de una escena del crimen no solo obliga a la investigación a apoyarse en pericias tecnológicas, geolocalizaciones, mensajes y reconstrucciones parciales. También deja zonas grises que fueron aprovechadas para formular distintas versiones públicas que circulan como certezas, pero que no tienen su respaldo en pruebas.


En investigaciones complejas, en particular las que tienen un alto grado de violencia y que toman relevancia social, las preguntas sobre el caso son válidas y necesarias, porque la justicia todavía tiene puntos a resolver. Pero hay diferencias entre tener dudas y plantear públicamente una hipótesis como verdadera sin pruebas verificables, sobre todo si quienes las instalan tienen un alto grado de influencia en la sociedad, como asociaciones o dirigentes políticos.


Distintos estudios sobre desinformación muestran que las noticias falsas tienen un 70% más de probabilidades de difundirse que una noticia real. Cuando además se mezclan con disputas políticas o partidarias, las versiones falsas encuentran un terreno especialmente favorable para circular y reforzarse entre quienes ya estaban predispuestos a creerlas. Su difusión tampoco depende exclusivamente de bots o cuentas falsas, son fogueadas por influencers y compartidas por personas reales impulsadas por la indignación, el miedo o la sensación de estar accediendo a información que otros desconocen. 


Las desmentidas o rectificaciones, en cambio, suelen tener una circulación mucho menor. Cuando una versión coincide con creencias previas, posicionamientos políticos o sospechas ya instaladas, las correcciones posteriores rara vez alcanzan la misma difusión que la información original. 


En el caso particular de Xiomara, varias afirmaciones falsas que se hicieron en redes sociales y conferencias de prensa ya fueron desmentidas, pero hasta el momento no hubo rectificación por parte de quienes la difundieron.


Versiones que circularon y lo que pudo verificarse


La camioneta de la Axion


Una de las versiones que circuló desde un primer momento, y que todavía se mantiene, afirma que el 20 de noviembre Xiomara había subido a una camioneta en una estación de servicio al frente de la Cruz. La hipótesis empezó a trascender rápidamente en redes sociales, en los medios y en conferencias de prensa, pero fue descartada pocos días después a partir de registros fílmicos, testimoniales y la colaboración del Ministerio Público Fiscal de Corrientes 

A través de declaraciones y registros fílmicos se determinó que ese vehículo venía de Corrientes y a las 4:29 ingresaba a la localidad de Lucio V. Mansilla con sentido a la ciudad de Formosa. A las 5:10 frenó en la Axión mencionada para comprar cigarrillos y utilizar el baño, y posteriormente continuaron el recorrido habitual por ese camino para ir a Paraguay. 

Además, la mujer de 31 años que fue identificada erróneamente como Xiomara vestía ese día una calza negra corta, remera morada, campera negra y zapatillas color beige, indumentaria distinta a la que llevaba la adolescente al momento de su desaparición.


El ADN y sus simplificaciones


En esta etapa del caso ocurrió algo similar. En una conferencia de prensa, Ailín Álvarez –coordinadora de la Red Infancias Robadas– y Gabriela Neme, dieron la versión de que el ADN encontrado debajo de las uñas de Xiomara no pertenece a los imputados en la causa. También afirmaron inicialmente que el informe pericial les había sido acercado desde la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), aunque minutos después señalaron que legalmente no podían recibir ese tipo de documentación.


Según los procedimientos habituales, estos tipos de resultados se entregan sellados a la fiscalía interviniente, al juez o al perito designado. Si se lo dan a un tercero quedan expuestos a consecuencias legales y la prueba en un juicio podría ser cuestionada por su manejo irregular.


Por otra parte, los informes que están en la causa muestran un escenario más complejo. Se detectaron rastros de ADN masculino en dos falanges de Xiomara, al compararla con las muestras de los imputados, el resultado indicó que no correspondía, pero el mismo informe aclara que la cantidad y calidad del material genético es insuficiente para realizar una identificación individual confiable. Por lo tanto es una evidencia limitada: no permitió vincular ese ADN con los imputados, pero tampoco excluirlos de manera categórica.


Con respecto a las pericias de una colcha, sábana y remera secuestrados en el allanamiento a la casa del menor, una de las muestras encontró un perfil masculino que no coincide con ninguno de los dos imputados. En otra, uno femenino que tampoco resultó compatible con el de Xiomara. En una tercera muestra, identificaron material genético compatible con ambos imputados. 


La investigación también detectó similitudes entre algunos elementos secuestrados en la casa y otros hallados junto al cuerpo de Xiomara, entre ellos restos de caño de PVC, bolsas de arpillera y ataduras de alambre. 


Estas pericias no determinan por sí solas qué pasó esa noche, ni permite determinar a un culpable, pero sí demuestran que los análisis y resultados de ADN son mucho más complejos a como se presentan en redes sociales.


Geolocalización


Desde un principio también se afirmó que Xiomara salió de la casa del menor imputado por sus propios medios y se tomó un Uber, pero eso hasta el momento no pudo ser comprobado por la Justicia ni tampoco demostrado por la defensa. Según los informes de la empresa de aplicación y de Whatsapp, no hay registros de que la adolescente haya pedido un vehículo en ese horario. Si hay registro de que lo pidió a las 3:15 de la mañana para ir hasta la casa del barrio El Porvenir.


Con respecto al mensaje que mandó a su prima del corazón esa madrugada a las 5:29, la información incorporada al expediente indica que el teléfono de Xiomara dejó de tener actividad en ese horario en la zona donde fue vista por última vez. Horas más tarde, cerca del mediodía, volvió a registrar actividad en el barrio Procrear, donde posteriormente fue hallado el cuerpo. 


Esta reconstrucción surge de los registros aportados por la empresa telefónica y del análisis de la antena ubicada sobre la avenida De los Constituyentes o también conocida como Constitución



Acusaciones sin pruebas


Casi todas las versiones que circularon durante estos meses, directa o indirectamente, apuntan hacia una misma persona. 


En un principio, y todavía sigue vigente, se planteó públicamente la idea de que Xiomara fue a una fiesta “de menores” organizada por un concejal de la provincia y ahí conoció al menor imputado. Pero el adolescente en su declaración dijo otra cosa: se conocieron hace un año aproximadamente por Instagram, se vieron muchas veces en persona en la casa de la abuela del joven porque eran amigovios y ambos se celaban, pero no recuerda exacto desde que fecha hablaron por primera vez.


Otro información con la que se intentó unir al concejal a la causa, fue la supuesta persona –relación directa con el edil– que estaba con Xiomara en la Axion el 20 de noviembre. Esto fue verificado y desmentido por la justicia, pero no así por quienes dieron ese dato falso. 


También se lo involucra con las pruebas de ADN que se extrajeron debajo de las uñas de la adolescente. En las pericias y en la causa, hasta el momento, no hay indicios de que esta persona tenga algún tipo de involucramiento. A pesar de esto, socialmente se le pide “que si no tiene nada que perder” o “si no debe nada que no tema” que se haga igual la prueba para demostrar que no tuvo participación en el hecho. Pero una investigación judicial, en cualquier provincia y casi en cualquier país, funciona de manera contraria.


Para realizar una pericia genética a alguien debe existir algún elemento objetivo que justifique la vinculación de esta persona con la causa. Las pruebas sirven para confirmar o descartar hipótesis surgidas de la investigación, no para construir una investigación a partir de sospechas sin respaldo. 


Es una de las bases de cualquier sistema democrático, justamente lo que exigen quienes piden estas pruebas a través de redes sociales o conferencias de prensa. Nadie está obligado a demostrar su inocencia frente a una acusación pública, quien afirma que una persona participó de un delito tiene que presentar pruebas para respaldar lo que dice. 


Hasta el momento no fueron presentadas, tampoco por la defensa, que según expresaron hasta el momento, no tienen la misma hipótesis que gran parte de la opinión pública.


En una causa que todavía busca reconstruir lo que pasó, cada versión que se instala sin pruebas obliga a volver sobre discusiones que ya están resueltas, desplaza la atención y, muchas veces, termina revictimizando a Xiomara y su familia. 


Pedir justicia a través de redes sociales también implica la responsabilidad de diferenciar entre lo que se sabe, lo que se investiga y lo que simplemente se supone. 


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